Hoy fue un día raro en la city. Me desperté escuchando caer agua a raudales, así que me quedé en la cama un rato. Al poco dejé de oir el chapoteo, así que me asomé al balcón para ver si había parado de todo. Mi sorpresa fue que me encontré con que estaba nevando a gusto. Aquí en la ciudad, dadas sus características geográficas, es muy poco habitual. En 30 años es la tercera vez que veo nevar desde mi casa, así que tuve que sacar a pasear mi lado más paleto y me quedé embobado un rato observando. Hasta tiré un par de fotos. No se llegó a cubrir la calle, solo ciertas zonas, algunos tejados y todos los coches, a pesar de que cayó durante toda la mañana y por momentos, bastante fuerte. La verdad es que me atrae más que la lluvia, quizá porque estaré harto de verla caer por aquí cada dos por tres.
Bajo cero