La sección de gadgets creo que hace tiempo que no recibe un añadido como el que se presenta a continuación.

Shock against vice

A todos nos suena más o menos el tema del ratoncillo de laboratorio metido en un pequeño recipiente en el que disponía de distintos caminos para llegar a su ansiado trozo de queso. Al final lo conseguía a base de equivocarse de camino o, en su variante más sádica, de recibir calambrazos tras tocar el interruptor incorrecto que le permitiría abrir el camino a su trofeo.
Pues ya casi se podría decir que tenemos ante nosotros la versión para humanos, un poco más sofisticada eso sí, acorde con nuestra supuesta superioridad intelectual en comparación con los marditoh roedoreh.

Warning: This product can emit an electric shock and should not be used by anybody suffering from heart problems or epilepsy and should be kept out of the reach of children.

Beware of the shockDe esta guisa nos advierten desde la web que comercializa el producto. Y es que el cacharro en cuestión, sirve para eso, para dar calambrazos. Metes ahí dentro tu más vicioso pecado alimenticio (u el tabaco igual también puedes, digo yo) y programas el temporizador incorporado para indicarle al trasto el tiempo que quieres resistir sin echar mano de lo que hayas encerrado ahí dentro. En tanto no se cumpla dicho plazo, cada vez que eches mano al bote, pla-ka, descarga eléctrica. Me permito añadir que también sirve como medidor preciso y exacto de tu grado de gilipollez, porque a no ser que seas altamente subnormal, no echarás la zarpa ahí más de una vez. O ni una, si acaso la primera por probar, aunque sea para ver si funciona por si lo hay que devolver (siempre se puede hacer que pruebe el gato, o un amigo al que no apreciemos demasiado) 😛

En fin, que como regalo original o tal quizá pueda servir. Del resto, hay que ser friki o tonto perdido para utilizar un Schocolat Vault Jar de éstos (nombrecito, sí).

Qué fue primero, el ratón o el hombre ????

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