k = C ?Parece que el movimiento Okupa está empezando a causar serios problemas en Cataluña. Es bastante obvio que uno pueda estar hasta cierto punto de acuerdo con las ideas que promueve esta gente, siempre sabiendo cómo está el tema de la vivienda en nuestro país. Y huelga añadir que en materia de legislación estamos más que atrasados, para variar, puesto que la vigente a día de hoy permite numerosas triquiñuelas de difícil solución o, cuando menos, bastante tardía y costosa para el afectado de turno. De ellas se aprovecha esta gente, entre otros, para meterse a vivir en pisos o similares que no les pertenecen, aduciendo un derecho que todos tenemos, pero que ellos mismos con sus acciones se encargan de quebrantar, pues en algunos casos están quitando ese mismo derecho a personas que han pagado o están pagando lícitamente para poder disfrutar de ello.
Es el caso que he visto ayer y hoy en los informativos de televisión, donde una persona ha visto cómo le han echado literalmente de su casa, pudiendo hacer poco al respecto, al menos a corto plazo. Resulta que se ausentó unos días de su piso porque tenía en mente realizar una reforma. Su sorpresa fue que a los pocos días, cuando volvió a realizar unas mediciones, se encontró con la cerradura cambiada, para comprobar pocos minutos después que además había gente que se había instalado dentro. A pesar de contar con toda la documentación pertinente que demuestra que el piso es de su propiedad, la única solución que le han dado las fuerzas del orden ha sido el poner la correspondiente denuncia. Como ya suponemos todos, en tanto no se realice y resuelva el juicio, esta persona no puede entrar en su casa. What The Fuck, oiga !!
Parece necesario de nuevo hacer ese llamamiento utópico a la libertad (la mía acaba donde empieza la tuya) o, al menos y en este caso, dudar si oKupas, en vez de escribirse con K, debería llevar la C, de Cabrones.

Como curiosidad también leo hoy que algunas personas afectadas están empezando a recurrir a una práctica similar a la que ellos sufren: Se contrata a un grupo de gente que vigila durante varios días los movimientos de los okupas recién instalados, para, en el momento que éstos se ausenten brevemente, proceder con similar medicina: Se fuerza la puerta, se cambia la cerradura y se sacan todas sus pertenencias al rellano. La coña es que, como no hay dos sin tres, los okupas pueden denunciarte por allanamiento de morada, con tan solo presentar algún tipo de recibo que hayan abonado con ese domicilio.