Parece que fue ayer cuando nació Nico, es más, aún recuerdo como si fuera antes de ayer cuando me decían acerca de todo el tiempo que tendría con Nico hasta incorporarme al trabajo nuevamente, y han pasado ya cinco meses como de un plumazo y en breve estoy separándome de mi niño. Él cogerá el rumbo de la socialización, de estar con otros bebes y con unas seños que lo calmaran, alimentaran y dormirán. Encontrará los mimos y las palabras bonitas en otras personas que no son su mamá como hasta este momento. Y yo, muy a mi pesar, no me encontraré ni con su sonrisa, ni con su dulzura, ni con su mirada, ni con sus ruidos o pseudo lenguaje. Me cuesta mucho hacerme a la idea, y sobre todo saber que evolucionará cual osito panda en El Bosque (su módulo) y no estaré allí para verlo en primicia. ¡Cuantas cosas me voy a perder! ¡Ayyyyy! ¡Qué pena más grande!

Me queda el consuelo, y muy grande, de haberle disfrutado tanto en este tiempo. Haberle visto como empezó a fijar la mirada, sonreir, carcajearse, estirarse al despertar, dormirse en mis brazos (y luego despertarse al pasarlo a la cuna… mmmm… y vuelta la burra al trigo, varias veces), comer del pecho mirándome a la cara, agarrándose a mi piel (y muy fuerte!!! jeje), tomar el biberón, disfrutar en la bañera, hacerse pipi en mi mano mientras le cambiamos el pañal (porque orinar es algo muy habitual en ese momento), masajearle, vestirlo y ver como se le va quedando pequeña la ropita, y estrenar y … estrenar y volver a … estrenar (que creo que lo disfruto más que si fuera yo!) y tantas cosas y momentos inolvidables. Pero si hay uno que especialmente ahora estamos disfrutando es el momento papilla y cuchara.

No sabíamos como iba a ser este crucial paso en su alimentación. Hace un mes aproximadamente su pediatra nos indicó que al hacer los cinco meses le introdujéramos la papilla de frutas, y llegó el momentazo este fin de semana!! Con todo el cariño preparamos su papilla. Teníamos lista la cuchara de silicona pues Nico desde hacia unos días se había estado familiarizando con ella, la cogía, la mordía, la soltaba. Teníamos el platito regalo de su tia Vero. Solo nos faltaba comprar el babero (que tenía que ser de plástico para nuestra comodidad al limpiarlo). Y Voula! Dieron las 4. oo y estaba todo preparado. Alberto sentó al peque, le puso el babero y acercó la cuchara con un poquito de papilla… No podía ser de otra manera, Nico empezó a comer, y detrás de la primera cucharada llegó la segunda, y luego otra y otra… y hasta quería coger el su cuchara y comer por si mismo!!!
Hoy ha sido su tercer día de papilla, y se la ha comido entera. Con impaciencia entre cucharadas, y sonrisas llenas de satisfacción y alegría.

La evidencia

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Nico en Blanco y Negro

Y es que es una tranquilidad verle adaptarse tan positivamente a los cambios. Si bien, es tan agridulce verle crecer… peor será cuando no lo vea! ;-( (de esto hablaremos en próximo posteos porque como decía más arriba, en una semana Nico irá a la guarde, y a ver qué tal lo llevamos…).

Así es que esta semana os podéis imaginar como aprovecharé cada segundo con él 😉
Besos apretaos y apapachos varios
Lo acaba de publicar su mama en The Vickyland