Menuda semanita. Pleno al quince nocturno: martes, jueves, viernes y sábado. Entre las cuatro casi tenemos material para postear durante dos semanas seguidas. Hubo de todo, siempre salpicado con abundantes sesiones etílicas: Visitas inesperadas, perritos calientes, confusiones telefónicas, chaparrones, hamburguesas, dolores de cabeza (y de hígado), bajas de última hora, altos decibelios, muchas risas y…… SPAM.
Sí, ese fenómeno de sobra conocido por todo aquél que posea una cuenta de correo electrónico. Parece ser que ha evolucionado de tal manera que ahora se produce en la vida real, o cuando menos, las similitudes son numerosas: Llega en el momento menos esperado, con asuntos que por lo general deberían de importarte un carajo, es persistente e incluso intenta adjuntar sustancias peligrosas para tu sistema operativo. El problema es que, en la vida real, todavía no disponemos de filtros competentes que realicen bien su trabajo protegiéndonos de estos elementos poco aconsejables. Poco o nada aconsejables y tan insistentes que pueden llegar a ponerte de mala ostia. Desconozco cual de mis virtudes o de mis pecados es el causante de recibir este tipo de ataques y también desconozco el cómo y el porqué de la existencia de gente así. En fin, habrá que aceptarlo con una gran sonrisa y enviarlo amablemente a la papelera (una sin reciclaje, a ser posible) la próxima vez.
Pastis&BuenriSiguiendo con otros fenómenos nocturnos, el martes de madrugada recibimos la llegada del señor B a la city, con lo cual y tal como se había prometido, visitamos ese nuevo garito donde Pipe se ha atrincherado detro de una barra. La estampa es ….. Pintoresca. Fauna de lo más variado, incluso extraña en ocasiones, con especies que todavía no conocemos y otras que hacía tiempo que no veíamos. Del resto es mejor no comentar nada, salvo insistir en una cosa: Cordero, queremos unas pastis o no volvemos más. Eso sí hoy se ha portado Pipe y nos ha invitado a visitar su nuevo hogar, en sesión de tarde con rica pizza y Dirty Sánchez (peligrosa combinación
El resto de andanzas de esta semana las dejamos para el Señor B.