Creo que el que más y el que menos ha sufrido o sufre en esta época del año, la dura tarea de abastecerse de presentes navideños para los allegados. Ni que decir tiene que la comedura de tarro y el desembolso desenfrenado de €uros nos atacan en estas fechas tal cual lo hará (o eso dicen) cierto y famoso virus informático que causó estragos el año pasado y parte de éste.
Bien, pues me ha llevado el Señor B, cogidito de la mano (en sentido figurado, guasones), a visualizar un parato de esos estrambóticos, que en realidad son una auténtica gilipollez, pero que pueden sacarnos del apuro en el detalle que deberíamos tener con ese miembro de nuestra unidad familiar (al cual dicho sea de paso, si le regalamos esto, no le tenemos mucho aprecio, la verdad). El trasto es toda una frikada de cojones, aunque bien mirado, lo raro es que a nadie se le haya ocurrido antes. De hecho, a mi me recuerda a aquellos llaveros de los cuales colgaba una minúscula cajita con 4 o 5 botones, los cuales emitían un sonido distinto cada uno de ellos, pitiditos, pequeñas melodías, etc. Supongo que sabeis de qué hablo, aún no hace mucho que una de mis primas de corta edad me abrasaba la pinza con uno de esos.
Beep-beepPues parece que inspirándose en dicho cacharro, o plagiándolo directamente, qué carallo, alguien se ha sacado uno similar de la manga, pero le han “asignado” toda una misión en la vida, a saber: Librarnos “airosamente” de algún pesad@ que nos merienda la oreja por el móvil. El aparatejo en cuestión recibe el largo y explícito(?¿) nombre de POCKET-GET OFF THE PHONE SOUND MACHINE y no es otra cosa que un llavero del cual pende un artilugio con unos botones y un pequeño altavoz. Cada botón, of course, emite un sonido, que supuestamente deberemos utilizar cuando necesitemos imperiosamente “deshacernos” de nuestro interlocutor telefónico.
Además tenemos varias opciones a escoger, que no se diga:
-Por un lado, ruido de interferencias, que podremos acompañar del ya clásico “Te pierdo, te pierdo“. Apuntar que este sonido en España es habitual y suele ser real además.
-Por otro, tenemos el timbre de la puerta, al que podemos añadir “Uyyyy, llaman, debe ser el del butano“. Ojo aquí con lo que decimos. No vaya a ser que digamos “Debe ser el de los chicles“, que no cuela. Casi todos sabemos que el amigo Umberto te vende un chicle en casi cualquier rincón de la ciudad, pero para evolucionar a tele-chicle le falta un poco aún.
-También tenemos el igualmente clásico sonido de sirena (de ambulancia, policía o lo que sea). Aquí ojo también, no vaya a ser que nos detengan de verdad, o que ardamos por combustión espontánea, como en aquél famoso episodio de South Park.
-Tenemos alguno más, como el del bebé llorando. Si aún no tienes descendencia y te sigue haciendo ilusión, éste es tu sonido sin duda. Te montas toda una camada de churumbeles a tu cargo en un instante, sin los traumáticos procesos pre-parto (post también) y con la ventaja de que dejan de llorar cuando a tí te da la gana, no hay que darles de comer, ni cambiarles, ni ná. Vamos, que nos devuelvan el dinero, que esto ni es ser padre ni pollas.
En fin, hay algún sonido más, pero creo que ya llega. Todo esto para evitar decirle a alguien que ahora mismo no te apetece “aguantarle“, haciendo gala una vez más de la gran naturaleza del ser humano. Yo, para no engañar a nadie, prefiero decirlo. Si no tienes ganas de hablar, pues no contestas, o ya puestos, apagas el móvil (o tu móvil no tiene botón de apagado ?)
Bueno, al que todavía le interese el trasto, si no para regalo, para hacer el gilipollas, pues solo añadir que cuesta casi 10 dólares. Eso sí, nos lo rebajan a casi 9 si compras dos o más unidades, ofertón oiga, esto ni Chiquiprecios ni gaitas.
Uyyyy, me llaman por teléfono…….