Acabo de leer en Menéame una reseña sobre un embrión de gallina que al parecer estaba desarrollando una dentadura similar a la de un cocodrilo.
Y digo yo, éstos no han visto nada. Tan sólo tengo que asomarme al balcón de mi casa y, con un poco de suerte, observar uno de esos ejemplares de patos mutantes que pululan en el pseudo-río Barbaña. La mierda acumulada durante años ha producido sin duda alguna unos altos niveles de radioactividad, lo cual unido al cruce de estos animales con los magníficos ejemplares de rata (también mejoradas, sobre todo en tamaño, puaj), ha derivado en la aparición de esta nueva especie. Su apariencia general es la de un pato, pero en vez de plumas tiene pelo de rata, color medio pardo. El pico es rojo y si lo abren lo puedes flipar con la dentada que manejan. De hecho, las ratas parece que se las haya tragado la tierra (o los patos mutantes éstos, fijo), porque hace bastante tiempo que no observo ninguna. No entiendo cómo la peña que quiere sucididarse se va al Puente Romano a tirarse al río Miño. Si es más fácil palmarla lanzándose al Barbaña: O te abres la cabeza al caer debido a su escaso medio metro de profundidad, o si no en su defecto acabarás devorado por un ave de éstas, en lo que ya se conoce como “Muerte por pato-mutante“. De una sola dentellada se te llevan la yugular y lo que haga falta.
Y ésta peña flipando con un embrioncillo de nada…
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