JeffEsto que vemos en la foto no es solo un lindo gatito. Es, también, un asesino consumado. Por ahora no debemos preocuparnos en exceso por sus crímenes, pues habita en los alrededores de una casa situada en Shadow Hills (California). Hace tiempo que tomó la costumbre de utilizar el porche de dicha vivienda para retozar o para dormir. Incluso cuando llueve utilizaba la caseta del perro para echar la siesta a resguardo de la intemperie. Al dueño de la casa debió caerle en gracia, porque empezó a ofrecerle diariamente comida y agua, con lo que pasó prácticamente a ser parte de la familia.
Sin embargo, como muchos sabemos, los gatos (incluso los domésticos) son animales independientes y es raro que se dejen amoldar como por ejemplo, podría hacerse con un perro. Así que el minino cuando le viene en gana se va de paseo por ahí a realizar sus fechorías. Y menudas fechorías, cada una de sus salidas equivale a la muerte de algún animal de los que habitan las zonas verdes que rodean Shadow Hills. Sus víctimas son de lo más variado, desde ratones hasta salamanquesas. La última ha sido una ardilla. El modus operandi parece ser siempre el mismo: Sale, acecha, mata y regresa con su presa para enseñársela a su "dueño"; hombre éste que, por cierto (éste es el verdadero motivo de la entrada), debe de ser todavía más personaje que el animal, puesto que se ha montado un blog relatando todos y cada uno de los asesinatos perpetrados por el gato, perfectamente retratados con varias series fotográficas, cual forense de CSI por lo menos.
Aunque no soy Matías Prats presentando el telediario, creo que debo advertir que muchas de las fotos pueden herir la sensibilidad de algunos, pues la galería incluye las comilonas que se pega Jeff (así se llama este pequeño asesino en potencia) tras la matanza. Vale que no es Hanibal Lecter, pero no deja de ser un cazador carnívoro, así que las vísceras y decapitaciones están a la orden del día.Advertidos quedais y… Ojo al gato.