Recibida en un correo electrónico, no he tenido tiempo (ni ganas la verdad) de examinar más a fondo la foto, para comprobar que está photoshopeada. O eso, o la estupidez humana sigue alcanzando cotas impensables.

Disculpen las molestias

Hmmm… Ahora que lo pienso, está claro. No es posible que falte el típico jubilado con ínfulas de capataz, que a buen seguro se habría dado cuenta del error 😉