Mis historias para no dormir con mi Speed Triple parece que no se acaban nunca. Ahora estareis dudando entre leer lo que escribo o flipar con las fotos de debajo. Muy fuerte la historia de hoy. No de hoy sino del domingo al mediodia llegado a Ourense despues de un viaje de casi 4 horas. Este viaje era para ir a Vigo al taller a reparar la averia de la ultima vez. Como decia ya llegando a casa, con ganas de acabar el viaje, que suele ser aburrido y cansado, noto un calorcito en el asiento, despues de casi 500 kilometros, lo cual a veces no es raro. Esta vez despues de no notar nada durante casi 4 horas, si que me parecio un poco raro, pero mire el indicador de temperatura de la moto y no vi que fuese calentita. Con el casco y unos tapones para los oidos, se escucha lo justo el motor, y el aire, y se va mucho mas comodo. Con la cabeza un poco me nos loca que sin ello.

La historia de verdad empieza cuando miro para atras y veo el retrovisor… HUMO!!!!! empiezo a flipar y freno (podia ir a unos 130 o 140 mas o menos). Paro en el arcen, y veo que la mochila que habitualmente llevo con un pulpo en la parte de atras del asiento, echa humo y llamas!!!! Casi se me case la moto al suelo del infarto. Consigo calzar la moto y apagarla. Las llamas estaban quemando el asiento de la moto, porque loa mochila se habia movido y se habia caido encima del tubo de escape. Siempre me aseguro de que vaya bien sujeta pero esta vez se movio. El tubo va muy alto en la moto, y la mochila se cayo encima. Total, llamaradas encima del asiento trasero, casi me quemo la espalda, aunque por suerte el traje de cordura es grueso. En la mochila un vaquero: quemado enterito. 3 mudas completas: quemadas. Un jersey y 2 camisas: quemados. Neceser: quemado. 1 cinturon de CH: quemado. Solo salve el cargador de la bateria de la moto, el cargador del movil, y un bote de capsulas de la nespresso que llevaba a casa, y un par de cosas del neceser. El reto, todo chamuscadito. Como estamos en magosto seguro que nadie se alarmo con la fumeira que se monto en la carretera.

Un camionero portugues se paro detras de mi, y fue el unico que me ofrecio ayuda. Me dijo que al pasarle me habia pitado para que me parase, pero claro, con el casco, el ruido de la moto, y los tapones, nada de nada. Al final le di las gracias y me dejo una bolsa para llevarme el “churrasco” que al final se quedo en la cuneta. Para que flipeis un poco os dejo las fotos de la “moto a la brasa”

Llevo diciendo un monton de tiempo que un dia quemo la moto, por todos los problemas que me da. Creo que no lo volvere a decir, porque casi se hace realidad. Voy a ver si pensando en la loteria me toca un dia de estos.