Madrid es una ciudad muy impersonal y en la que no es facil hacer amigos. Es tambien complicado adaptarse a ella, ya que normalmente la gente no esta acostumbrada al bullicio y la velocidad con la que se hacen aqui las cosas. Es por eso que a veces ves situaciones, en las que la gente deberia de tomarse un respiro y no reaccionar con un cabreo monumental, que seguro que despues arrastran todo el dia.

El caso que os cuento ocurrio el martes (en esta semana era el primer dia de curre) en la entrada del metro. Se sumaba a esto que era principio de mes, osea primer dia “oficial” de trabajo del mes de Noviembre. Porque hago esta puntualizacion? pues porque lo que paso estaba dentro de la estacion de metro habitual. Y el primer dia de cada mes hay cola para renovar el abono transporte.

Lo dicho, Martes, a primera hora, entrada del metro, cola kilometrica de los que pillan billetes, de los que renuevan el abono mensual… La maquina automatica tambien estaba echando fuego. Me pongo a la cola, el cuarto o el quinto de la fila. Delante de mi hay un chico de unos 30 y pocos, extranjero y montando un pollo considerable. El tio reclamaba algo asi como recargar una tarjeta de metro para extranjeros que yo no habia visto nunca. La señora de la taquilla ya estaba atacada cuando yo llegue a la cola. Estaba lo suficientemente cerca como para seguir el temita.

La señora trataba de hacerle entender al chico que ella no podia hacer nada para rellenarle el saldo, que tenia que ir a nosedonde (entiendo que a tomar un poco por culo), y el tipo encabronado decia que a el le daba igual, que se lo hiciese. Aquello parecia una conversacion de besugos porque el tio no conseguia entender (y la señora explicarse) que en esa ventanilla no podia hacerlo. No porque no quisiese sino porque sencillamente, tecnicamente no era posible. Como irse al McDonalds y pedir un Whopper: “Jefe, aqui no vendemos eso“, seria la respuesta sencilla, directa, e inteligible.

Lo que mas mas llamo la atencion es que el tio tenia un cabreo monumental porque entendia que estaba en su derecho de solicitar lo que pedia, pero no sabia que su rabia tenia que dirigirla al sistema de Metro Madrid y no contra la empleada, que hace lo que le permiten / lo que le dej El tipo gritaba que tenian que solucionarselo y que llegaba tarde al curre, y la tia le decia que no habia nada que hacer. Lo dicho conversacion de besugos. Al final un segurata que debio intuir que podian llover ostias, le dijo que si no estaba de acuerdo que pusiese una hoja de reclamacion. Cosa que al tio le parecio bien. La señora de la taquilla, de mala gana le dijo que se pusiese al final de la cola a esperar para hacer el tramite (que es un poco engorroso).

Y ahora mi reflexion despues de este tosto de historia. TRONCO ERES TONTO!!! Como cojones dices que tienes prisa que llegas tarde al curre, y te pones al final de la cola a esperar como un bobo a hacer la hoja de reclamacion. Si no puedes recargar tu tarjeta, saca la cartera, paga un euro pilla un solo billete y a la tarde al salir de tu curre, recargas la tarjeta donde te toque y reclamas conde proceda y contra quien proceda. Ahorras tiempo y cabreo, y no lo pagas con una señora que no te ha generado el problema y no puede resolvertelo. Resulta que dices que tienes prisa y te vas a quedar una horita como un pasmarote esperando a que alguien te resuelva un problema que se resuelve con un euro. Ademas el euro no es a fondo perdido sino que te permite hacer tu viaje al curre en el metro.

Nos se a veces la gente deberia de comprarse un cerebro nuevo.

Visto en Metro de Madrid