Desde luego, los caminos de la web son insospechables, cada vez más. Leo un artículo titulado "El blogger más odiado", en el que se relata cómo un joven de 24 años pidió numerosos créditos millonarios con los que adquirió en propiedad 8 viviendas en el transcurso de otros tantos meses. Al parecer quería hacerse rico rápidamente (??¿) pero consiguió todo lo contrario. Cómo no, creó un blog en el que cuenta cómo se le había caído el castillo de naipes y, tate, resulta que se hincha a visitas que le ponen a parir y le ¿¿ odian a muerte ?? por su penosa estrategia económica. Extraño comportamiento el de esos visitantes, cuando lo más normal sería, simplemente pasar de él. Pero, actitudes aparte, el caso es que está ganando cerca de mil dólares mensuales gracias a ese supuesto desprecio que le profesan. Seguramente es una minucia en comparación con lo que debe, pero en el horizonte ya tiene un libro preparado y sabe dios qué más… Recientemente también añade sus problemas matrimoniales y su inminente divorcio, con lo cual, creo que ya tenemos el código fuente de todo ésto: Al final, lo de siempre, el morbo, o como quiera llamársele. Ese ímpetu de voyeurismo de la vida ajena, de su desgracia y por extensión de cualquier otra cosa que suceda, mientras se mastica todo ello cómodamente sentado a muchos metros de distancia mirando, en este caso, la caja tonta 2.0, la pantalla del ordenador.
De todos modos sigo sin entenderlo. Anda que no hay personajes que realmente generen odio del de "verdad verdadera".

Casey Serin | El blogger más odiado